Campeonato de Europa de Laser
Radial - Scheveningen 2007.
EL LEGADO DE TATIANA.
Desde Scheveningen (Holanda): José Ramón Callén Rodríguez.
(Preparador físico de Alicia Cebrián).
En ocasiones el
deporte deja lecciones que han de ser recordadas y llevadas a
las escuelas deportivas. Lecciones que dan algunos de sus
protagonistas durante los días de entrenamiento o competición.
Lecciones como la de Tatiana Drozdobskaya en Cascais (Portugal).
La regatista de Bielorrusia ganó allí el Campeonato del Mundo de
Laser Radial y dejó de esa forma uno de los mayores legados que
cualquier deportista, sea del mundo de la vela o de cualquier
otro deporte, puede aprender durante su carrera competitiva.
Dos horas antes
de comenzar la Medal Race, Tatiana ya estaba sentada delante de
la rampa de entrada al agua esperando con cada detalle
preparado. Seguramente sabía que era la oportunidad más
importante de su vida para subir a lo más alto del cajón en un
gran evento de la vela. Estaba sola. Protegida del sol por su
inseparable gorra y ataviada con todo el material necesario para
navegar, la bielurrusa parecía estar repasando cada detalle
antes de la regata de su vida. Su cerebro debía calcular y
recalcular todas las combinaciones que se debían dar para salir
ese mismo día, por esa misma rampa, como Campeona del Mundo.
Partía cuarta, pero la primera estaba a su alcance.
En esas horas
debió repasar todo lo mucho de su vida que le ha entregado a la
vela. Repasaba los miles de viajes por medio mundo siempre con
su furgoneta verde Volswagen, que al mismo tiempo hace las veces
de casa móvil, y su inseparable entrenador Sergei. Repasaba las
competiciones en las que los resultados no habían sido los que
ella esperaba y que hacían que al conversar después, una mueca
de insatisfacción se colase entre la sonrisa con la que siempre
afirmaba “tomorrow will be better” (mañana será mejor). Repasaba
cada día que salió a correr a las siete de la mañana antes de
subirse a su barco, hiciese frío o calor. Repasaba su tabla de
ejercicios de estiramiento que como un soldado repetía tras su
carrera a pie matinal. Quiso ser consciente de cada detalle que
la había llevado hasta esa Medal Race.
Esa filosofía,
esa forma humilde de querer algo y luchar hasta conseguirlo,
también ha llegado hasta la costa Holandesa, donde ayer comenzó
el Campeonato de Europa de Laser Radial. En muchas de las
tertulias, el ejemplo de Tatiana sirve como motivación y como
referente de que la modestia y la constancia pueden hacer que
cualquiera pueda llegar a sus objetivos. Eso sí, con el
condicionante de, de verdad, querer.
Con una de las
corrientes más fuertes que algunos de los entrenadores
desplazados hasta aquí han visto nunca (el entrenador Lituano
Linas afirma que sólo en una ocasión previa había visto algo
semejante) y un viento que fue aumentado conforme la jornada
avanzaba desde los 12 a los 20 nudos, arrancó el europeo para
las 99 regatistas que buscan aquí seguir los pasos de Tatiana.
Entre ellas
Alicia Cebrián, que busca en estas frías aguas cerrar con un
buen resultado la temporada 2006-2007. Comenzó perfecto para
lograr ese objetivo. Colocándose muy bien en la salida y
arrancando en ambas mangas bien colocada se movió siempre entre
los ocho primeros barcos de la flota. Pero como en otras
ocasiones durante este año, Alicia tuvo que luchar contra algo
más que el viento y la corriente. Tuvo que enfrentarse, también
como en otras ocasiones este año, a algo que pensaba que estaba
de su parte. En esta ocasión tocó la trapa. Cuando la tinerfeña
navegaba en tercera posición en la primera popa del día, esa
pieza fundamental de su barco le jugó una mala pasada. Se
rompió. La santacrucera tuvo que apartar su barco y hacer un
remiendo como pudo mientras la flota le pasaba. Luego pudo
remontar algunos puestos pero sólo hasta la decimocuarta (14)
posición.
La segunda manga
fue más “normal”. Alicia estuvo siempre colocada delante
llegando a ir cuarta si bien terminó séptima (7) en un final
apretado con las regatistas italiana y del Reino Unido. Al
final, a recordar la lección de Tatiana: queda seguir
intentándolo. Queda salir de nuevo hoy al agua a mejorar y
mejorar. La bielorrusa así lo hizo y hoy, lejos de poder estar
disputando el europeo, ha tenido que cambiar esta competición
por una agenda apretadísima con entrevistas en radios,
periódicos y televisiones de todo su país, recepciones con
presidentes y personalidades distinguidas de Bielorrusia y
encuentros con firmas comerciales que le ofrecerán su publicidad
en su vela radial.
Pero de entre
todo ese ir y venir, Tatiana mantendrá su forma de ser. Esa que,
humildemente la ha llevado a ser Campeona del Mundo. Esa que
Alicia Cebrián ha podido observar en los entrenamientos que
durante todo el año han compartido ellas dos y la lituana
Gintare Volungeviciute. Esa forma de ser que ha enseñado a
muchos que con paciencia y voluntad, los objetivos llegan. Todo
un legado el de Tatiana. |